Bueno, gente, pues nada, otro año que se nos va, así como el que no quiere la cosa, ¡cómo pasa el tiempo!, pareciese que fue ayer cuando arrancábamos el 2013 y en menos de dos dias le diremos adios para recibir al 2014, como siempre brindaremos con los nuestros, presentes y en la distancia porque el nuevo año nos traiga parabienes y se porte medianamente bien con nosotros. En estos casos conviene no ser demasiado pretenciosos y no pedir demasiadas cosas, a veces es bueno adueñarse de ese viejo adagio popular que reza, "Virgencita, Virgencita, que me quede como estoy". Yo y como soy de buen conformar, firmo porque el año próximo no sea peor que el que termina, que ha tenido, como casi todos, cosas buenas y malas, afortunadamente las malas, que no han sido muchas las olvido fácilmente, por eso a la hora de hacer el balance de lo bueno y malo, como decía Mecano, prefiero siempre quedarme con lo positivo.
Fue este un año en el que tuve la ocasión de conocer Brasil, más concrétamente la zona de Rio de Janeiro y Buzzios, disfrutamos unas vacaciones hermosas e inolvidables, y es que creo que no hay nada mejor en lo que gastar el dinero que en viajar y conocer destinos nuevos, cuando nos toque entregar la cuchara no nos vamos a llevar nada material, tan sólo nos llevaremos todo lo vivido, lo disfrutado, eso se va con nosotros y nadie nos lo podrá quitar nunca.
A nivel personal, algo que nos ha aportado muchísimo y que a dia de hoy nos sigue enriqueciendo es que decidimos empezar a sacar los fines de semana a pasear a algunos chicos del Minihogar de Madryn, una institución que acoge a niños que tienen la mala suerte de nacer en familias desestructuradas y trata de preservarlos de un entorno difícil. Los chicos no son culpables de nada, y a pesar de las difíciles situaciones de vida que a muchos les toca vivir, no son malos, se nota a la legua que están faltos de cariño y contención. Empezamos sacando a dos hermanitos, Elder y Ayrton y los disfrutamos mucho hasta que los dieron a una familia sustituta. Ahora estamos sacando a tres, Facundo, Rodrigo y Camila y realmente son muchas las alegrías que nos dan, a veces pienso que realmente ellos nos aportan a nosotros más cosas de las que nosotros podamos darles. Ojalá no pierdan nunca la inocencia y las vida los trate como se merecen.
En la parte negativa y quiero tener un recuerdo para él, me tocó despedir a mi Jefe, un buen hombre, un hijo de vascos que siempre me trató muy bien y no fueron pocas las noches que a ratos me hacía compañía, hablándome de muchas cosas, como a él le gustaba, descanse en paz, Don Claudio.
Sólo me resta desearos a todos los que os tomais la molestia de leer este blog tan intermitente, que el año que estamos a punto de comenzar os colme de felicidad y buenos augurios, que tengais todos un excelente 2014.